La importancia de una buena almohada

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Tener una buena almohada puede suponer un antes y un después en tu descanso, y es que nos puede ayudar a conciliar mejor el sueño e incluso hasta terminar con esos dolores cervicales, de espalda, etc, que te hayan estado molestando durante un tiempo. Utilizar una buena almohada nos va a garantizar un sueño mucho más profundo y, por tanto, un descanso más óptimo.

Todos necesitamos una buena noche de sueño; puedes hacer ejercicio y comer muy saludablemente, pero estos hechos serán ineficaces si no duermes lo suficiente y con calidad cada noche. Sin suficientes horas de sueño, tu cuerpo y mente no son capaces de funcionar de forma correcta.

¿Cómo saber si tu almohada necesita ser renovada?

Cambiar de almohada no es algo que tengamos muy presente, sin embargo, deberías cambiar tu almohada cada 12-18 meses. De no ser así puede estar causando molestias y ser perjudicial para tu descanso y bienestar.

Cuando te despiertas con dolor de espalda, cuello duro o dolores de cabeza, es una señal de que debes salir a comprar una nueva almohada. Puede que sean otros factores los que causan estos dolores pero empieza descartando tu almohada porque es muy probable.

La utilización de una almohada vieja también puede causar graves problemas sobre todo para aquellos que sufren asma y problemas de alergias a los ácaros del polvo, puesto que una almohada vieja contiene un tercio de su peso de miles de células de la piel y ácaros de polvo.

Una forma de saber si tu almohada pide a gritos ser renovada es, doblarla por la mitad y soltarla después de 1-2 segundos. Si vuelve a su forma inicial sigue estando en buen estado, de lo contrario, es hora de cambiarla.

Conoce los tipos de almohadas.

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Debemos saber que no existe un solo modelo de almohada, por lo que existen varias alternativas entre las que podemos escoger en función de nuestras necesidades e incluso de nuestra forma de dormir.

  • Almohada de fibra

Son almohadas rellenas de fibra de poliéster ahuecada y cardada. Se trata de almohadas muy comunes y económicas. A la vez son bastante firmes, ideales para casas de vacaciones.

  • Almohada viscoelástica

Fabricadas con espuma de poliuretano, ofrecen al igual que los colchones fabricados con este material, una excelente adaptabilidad. No todo el mundo se siente cómodo en una almohada de este tipo, por eso es importante probarla antes.

  • Almohada de látex

Es un material antialérgico, transpirable y natural. Además, se adapta muy bien a las formas de cuerpo y da un soporte de firmeza media.

  • Almohada de gel

Una de las últimas novedades del mercado son las almohadas de gel. Rellenas de espuma de poliuretano, mezclada con polioles sintéticos y naturales. Similares a las viscoelásticas, pero más transpirables y frescas.

  • Almohada de plumas

Son poco firmes, lo que las hace adecuadas para personas que duermen boca abajo. Poco transpirables, pueden provocar alergias en personas sensibles a este tipo de materiales. Son muy duraderas.

  • Almohada cervical

Pensadas para evitar o mejorar problemas en la zona cervical. De distintas alturas y firmezas según la postura que se adopte al dormir, resultan cómodas y confortables.

¿Cuál es el tamaño de almohada ideal?

El objetivo de dormir con almohada es mantener la cabeza en una posición de alineación neutral. Esto significa que cuando estás dormido tu cabeza estará reposada en ángulo recto con los hombros. Nuestro cuello se inclina ligeramente hacia delante para ayudar a sostener el peso de nuestra cabeza cuando estás de pie, y es igual de importante mantener esta curva cuando se está en posición de reposo. Por lo tanto, el tamaño de la almohada es de vital importancia.

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  • Almohada demasiado alta.

Utilizar una almohada demasiado alta hará que los músculos del cuello se estiren, provocando que la columna vertebral se curve en la parte superior. Esto causará cuando te despiertes tener el cuello muy tieso y dolorido. Esta rigidez y dolor pueden desencadenar también un dolor de cabeza.

Si tu posición al dormir es de lado, siendo esta la más común, es conveniente tener una almohada alta para que ocupe el área entre el oído y el hombro, que apoya sobre el colchón.

  • Almohada demasiado baja.

Tener la almohada más baja de lo que debieras, causará que los músculos del cuello se hundan, provocando que la columna vertebral se curve, en este caso, hacia abajo en la parte superior. Una vez más, esto causará dolores de espalda, rigidez en el cuello y posibles dolores de cabeza.

Si cuando duermes, tu posición es boca arriba, debes asegurarte que tu almohada sea baja, ya que apoyas principalmente el cuello en ella, asegurando así que este no está forzado hacia delante.

¡Recuerda que es muy importante probar la almohada antes de decidirte por un modelo!

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